Conviene preparar la sesión como si fuera una pequeña
actividad especial. No hace falta mucho tiempo ni materiales complicados.
Basta con buscar un momento tranquilo, abrir la lección en la web y tener
cerca lápices, papel o algún objeto de casa que pueda servir para jugar.
Lo ideal es dedicar entre 30 y 40 minutos a cada
lección. Si el niño está cansado, se puede hacer en dos partes: primero
vocabulario y frases, y otro día el juego o el reto creativo. Es mejor una
sesión breve y positiva que una sesión larga en la que el niño acabe
perdiendo interés.
Antes de empezar, puedes decirle algo como:
“Hoy vamos a hacer una misión de inglés.”
“No tienes que saberlo todo. Vamos a descubrirlo juntos.”
“Lo importante es probar y pasarlo bien.”
Este pequeño cambio de enfoque ayuda a que el niño no
perciba el inglés como una obligación escolar, sino como una actividad
compartida.
2. Cómo trabajar las fichas visuales
Cada lección está formada por varias fichas: vocabulario,
frases útiles, diálogos, juegos, retos creativos y una pequeña guía para
padres. No es necesario correr para terminarlo todo. Lo importante es
aprovechar cada ficha con calma.
Una buena forma de trabajar es seguir este orden:
Primero, mirad juntos la ficha de bienvenida y comentad de
qué va la misión. Después, pasad al vocabulario visual. Leed las palabras en
inglés, observad los dibujos y repetidlas en voz alta. A continuación,
practicad las frases clave con ejemplos sencillos. Más tarde, podéis hacer
el mini diálogo y terminar con el juego o el reto creativo.
No hace falta que el niño memorice todas las palabras de
golpe. Es mejor que use unas pocas palabras y frases de forma activa. Por
ejemplo, si la lección trata sobre saludos, el objetivo no es que recuerde
diez expresiones, sino que pueda decir con seguridad:
“Hello!”
“My name is…”
“What’s your name?”
“Goodbye!”
3. El adulto no tiene que saber mucho inglés
Muchos padres pueden pensar: “Yo no sé suficiente inglés
para ayudarle.” Sin embargo, este curso está preparado para que el adulto
pueda acompañar aunque tenga un nivel básico.
Tu función principal es:
Leer las indicaciones.
Repetir con el niño.
Animarle a participar.
Hacer de compañero de juego.
Celebrar sus avances.
Ayudarle a crear una rutina.
No pasa nada si tu pronunciación no es perfecta. De hecho,
puede ser positivo que el niño vea que los adultos también aprenden, dudan y
se atreven. Eso reduce la vergüenza y normaliza el error.
Puedes decirle:
“Vamos a intentarlo juntos.”
“Yo también estoy aprendiendo.”
“Repetimos otra vez y seguro que sale mejor.”
*Recuerda que tenemos también cursos para ti. Puedes también
aprender o mejorar tu inglés con nosotros. Simplemente realiza la prueba de
nivel que encontrarás en la página principal de nuestra web
y sigue
el método más adecuado para ti adaptado a tu nivel actual.
4. Cómo corregir sin desanimar
Uno de los aspectos más importantes es la forma de corregir.
Si el niño siente que cada error se señala de forma negativa, probablemente
hablará menos. En cambio, si se le corrige de forma natural, seguirá
intentándolo.
Evita frases como:
“Eso está mal.”
“No se dice así.”
“Lo has pronunciado mal.”
Es mejor repetir la frase correctamente con naturalidad.
Por ejemplo:
Niño: “My name are Lucas.”
Adulto: “Great! My name is Lucas. Very good!”
Niño: “I have 9 years.”
Adulto: “Good try! I am 9 years old.”
De esta manera, el niño escucha la forma correcta sin sentir
que ha fallado. El objetivo no es la perfección, sino la confianza.
5. La repetición debe parecer un juego
Los niños necesitan repetir para aprender, pero la
repetición no tiene por qué ser aburrida. Una misma frase puede practicarse
de muchas formas: hablando como robot, como pirata, como monstruo,
susurrando, cantando, con gestos o cambiando los papeles entre adulto y
niño.
Por ejemplo, con la frase “My name is…” podéis jugar así:
Decirla con voz normal.
Decirla como un robot.
Decirla muy bajito.
Decirla como si fuerais exploradores.
Decirla usando nombres inventados.
Decirla con muñecos o personajes.
Cuanto más lúdica sea la repetición, más fácil será que el
niño recuerde las frases.
6. Usar objetos reales de casa
El inglés se aprende mejor cuando se conecta con el mundo
real del niño. Por eso, muchas lecciones pueden trabajarse con objetos de
casa.
Si la lección trata sobre colores, buscad objetos rojos,
azules o verdes.
Si trata sobre comida, practicad durante la merienda.
Si trata sobre ropa, mirad qué lleva puesto cada uno.
Si trata sobre la habitación, señalad la cama, la mesa, la silla o los
juguetes.
Si trata sobre emociones, preguntad “How are you?” en distintos momentos del
día.
Así el inglés deja de ser algo que solo aparece en una ficha
y empieza a formar parte de la vida cotidiana.
7. Pequeñas frases para usar durante la semana
Después de cada lección, podéis elegir dos o tres frases y
repetirlas durante varios días. No hace falta hacer una sesión completa.
Basta con pequeños momentos de uno o dos minutos.
Algunas frases útiles para los padres son:
“Hello!” - ¡Hola!
“Goodbye!” - ¡Adiós!
“Your turn!” - Te toca.
“Can you repeat?” - ¿Puedes repetir?
“Point to…” - Señala…
“Choose one.” - Elige uno.
“Great job!” - ¡Buen trabajo!
“Well done!” - ¡Muy bien!
“Good try!” - ¡Buen intento!
“Mission completed!” - ¡Misión completada!
Estas expresiones pueden repetirse en casi cualquier lección
y ayudan a crear familiaridad con el idioma.
8. No convertir el curso en un examen
Este material no está pensado para evaluar al niño
constantemente. El objetivo es que participe, se divierta y gane seguridad.
Por eso, conviene evitar preguntas que suenen a examen o insistir demasiado
cuando no recuerda una palabra.
En lugar de preguntar:
“¿Cómo se dice esto? A ver si te acuerdas.”
Puedes decir:
“Vamos a buscarlo juntos.”
“Creo que era… ¿lo repetimos?”
“Mira la ficha y dime cuál crees que es.”
El niño debe sentir que las fichas son una ayuda, no una
prueba.
9. Celebrar los pequeños avances
Cada palabra nueva, cada frase repetida y cada intento de
hablar en inglés merece reconocimiento. Los niños avanzan mucho cuando
sienten que sus esfuerzos importan.
Puedes celebrar logros sencillos como:
Haber repetido una frase.
Haber recordado una palabra.
Haber participado en el diálogo.
Haber completado un reto.
Haber hablado en inglés delante de otra persona.
Haber usado una frase fuera de la lección.
Al final de cada sesión, es buena idea cerrar con una frase
positiva:
“Hoy has aprendido algo nuevo.”
“Cada vez te atreves más.”
“Lo importante es que lo has intentado.”
“Mission completed!”
10. Ideas para aprovechar mejor cada lección
Para sacar más partido al curso, podéis convertir cada
lección en una pequeña experiencia familiar.
Algunas ideas:
Preparar un rincón de inglés en casa con las fichas, dibujos
o tarjetas que el niño vaya creando.
Guardar los retos creativos en una carpeta para que vea su progreso.
Grabar de vez en cuando una frase en audio o vídeo para comparar cómo mejora
con el tiempo.
Usar pegatinas, estrellas o insignias al terminar cada misión.
Repetir el mini diálogo con muñecos, peluches o personajes inventados.
Invitar al niño a enseñar a otro familiar una palabra nueva que haya
aprendido.
Hacer una pequeña celebración al completar cada bloque del curso.
11. Qué hacer si el niño se bloquea
Es normal que algunos niños se bloqueen al hablar en inglés.
A veces entienden la palabra, pero les da vergüenza decirla. Otras veces
temen equivocarse.
En esos casos, conviene bajar la presión. Puedes ofrecerle
opciones:
“¿Quieres repetir conmigo?”
“¿Lo decimos los dos a la vez?”
“¿Prefieres señalarlo primero?”
“¿Lo dices tú en voz bajita y luego más fuerte?”
“¿Lo hacemos con un muñeco?”
También se puede dejar que responda con gestos al principio.
Poco a poco, cuando se sienta más seguro, empezará a hablar más.
12. Cómo saber si está aprovechando el curso
El progreso no siempre se ve en grandes frases. A veces se
nota en pequeños detalles: Reconoce palabras que antes no conocía.
Repite expresiones espontáneamente.
Se atreve a saludar en inglés.
Entiende instrucciones sencillas.
Usa palabras en juegos.
Pregunta cómo se dice algo.
Pierde la vergüenza poco a poco.
Recuerda frases de lecciones anteriores.
Estos avances son muy importantes. El primer objetivo es
construir una relación positiva con el inglés.
13. Una recomendación final
Acompañar a un niño en su aprendizaje no significa hacerlo
perfecto. Significa estar presente, animar, jugar, repetir y disfrutar del
proceso.
El inglés se aprende mejor cuando se asocia con experiencias
positivas. Por eso, cada lección debe ser una oportunidad para compartir
tiempo juntos, descubrir palabras nuevas y demostrarle al niño que
comunicarse en otro idioma puede ser divertido.
No importa si al principio pronuncia con dificultad, olvida
palabras o mezcla español e inglés. Todo eso forma parte del camino. Lo
importante es que se atreva, que participe y que vaya sintiendo que el
inglés también puede ser suyo.
Cada pequeña misión cuenta.
Cada intento suma.
Y cada frase nueva es un paso más en su aventura con el inglés.